{"id":222,"date":"2021-07-06T17:36:30","date_gmt":"2021-07-06T22:36:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/?p=222"},"modified":"2021-07-06T17:37:17","modified_gmt":"2021-07-06T22:37:17","slug":"cali-estaba-llorando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/cali-estaba-llorando\/","title":{"rendered":"Cali estaba llorando"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Mir\u00e9 por la ventana del edificio en el que me encontraba. El cielo era de un gris oscuro y amenazante. Andr\u00e9s todav\u00eda estaba contemplando la escultura de la sala anterior. Decid\u00ed seguir, ansiosa de descubrir un poco m\u00e1s sobre el arte colombiano. Entr\u00e9 en una sala iluminada por una tenue luz, que le daba un aire melanc\u00f3lico. En la pared central estaba expuesto un cuadro cuyos colores vivos me llamaron la atenci\u00f3n. En el medio estaba un \u00e1rbol oscuro e imponente con ramas que sobresal\u00edan del cuadro y, a los pies de su enorme tronco, se ve\u00edan cuerpos tendidos sobre mesas. Eran hombres y mujeres vestidos de rojo, naranja, morado, verde y az\u00fal. Algunos ten\u00edan los ojos abiertos, otros cerrados, pero sus posiciones eran las de seres inanimados. A su alrededor hab\u00eda un paisaje de campo, con \u00e1rboles de colores c\u00e1lidos. El cielo era de color naranja p\u00e1lido. &#8220;El cielo est\u00e1 sangrando&#8221;, pens\u00e9. Hab\u00eda algo inquietante en esta imagen, como un silencio inm\u00f3vil y f\u00fanebre. Me acerqu\u00e9 para leer la descripci\u00f3n que estaba expuesta a su lado. Estaba escrito &#8220;Alfonso Quijano, La cosecha de los violentos, 1968, Xilograf\u00eda coloreada, 39 x 68 cm&#8221;. El t\u00edtulo de la obra me interpel\u00f3. Empec\u00e9 a escudri\u00f1ar de nuevo el cuadro, cuyo significado tomaba todo su sentido con esta met\u00e1fora. \u201cEs cierto, me dije a mi misma, los cuerpos inertes parecen ser los frutos de este \u00e1rbol, cuyas ramas apuntan hacia ellos como garras\u201d. En su tronco, not\u00e9 una proliferaci\u00f3n de \u00e1rboles en miniatura que lo estaba gangrenando.<\/p>\n\n\n\n<p>No tuve tiempo de pensarlo m\u00e1s, porque sent\u00ed la presencia de Andr\u00e9s a mis espaldas. Me volte\u00e9 a mirarlo y \u00e9l me sonri\u00f3.\u201c\u00bfQu\u00e9 piensas de esta obra?\u201d, me pregunt\u00f3. \u201cAl principio, me hizo pensar en el \u00e1rbol de la vida, de Gustav Klimt\u201d, le contest\u00e9. \u201cPero ahora que lo miro bien, ya no tanto. El de Klimt es un cuadro que aunque refleja la complejidad de la vida, tiene algo de esperanza, con la pareja abrazada a la derecha del cuadro, que representa el amor y el logro en la vida. En este caso, solo veo muerte. Es una cosecha que se repite, el \u00e1rbol vuelve a tener sus frutos. Es decir que no existe escape a la violencia.\u201d Andr\u00e9s mir\u00f3 el folleto explicativo que nos entregaron al principio de la visita. \u201cEs verdad&#8221;, dijo. \u201cDe hecho, mira lo que dice Ord\u00f3\u00f1ez sobre la obra : \u201c(&#8230;)El panorama de la muerte no es una se\u00f1al de alerta, es una cruda resignaci\u00f3n. Los muertos no van a dejar de estarlo, la violencia est\u00e1 de hecho inserta como un factor indisoluble en el imaginario y en la historia nacional\u201d. Mir\u00e9 hacia la ventana otra vez, pensativa. Esa realidad siempre me hab\u00eda parecido lejana porque hab\u00eda vivido muy poco en el pa\u00eds. Sus horrores s\u00f3lo los percib\u00eda a trav\u00e9s de los ojos cansados de mi abuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a mi silencio, Andr\u00e9s sigui\u00f3. \u201c\u00bfRecuerdas el cuadro que vimos en Bogot\u00e1? El que se llama La Violencia, de Alejandro Obreg\u00f3n. Es una obra que representa el cuerpo sin vida de una mujer embarazada, que fue asesinada en el conflicto.\u201d Le dije que s\u00ed, y sent\u00ed un escalofr\u00edo recordando ese cuadro. La manera en la que el cuerpo de la mujer se confund\u00eda con el paisaje del tercer plano as\u00ed como los tonos utilizados por el artista me hab\u00eda parecido muy po\u00e9tico y poderoso. Era como si aquella mujer fuese parte de la tierra, como una diosa de la naturaleza muerta, cuyo rostro, a\u00fan en la muerte, no parec\u00eda sereno. \u201cPues esta obra me parece que complementa perfectamente la de Quijano&#8221;, sigui\u00f3 Andr\u00e9s. \u201cEsta mujer podr\u00eda estar debajo del \u00e1rbol, junto con los otros cuerpos\u201d. Los dos seguimos contemplando la obra, pensativos. Despu\u00e9s de algunos minutos, le contest\u00e9 :\u201cHay algo terrible en hablar de cad\u00e1veres y de muerte tan f\u00e1cilmente, \u00bfno lo crees?\u201d. Frente a mis palabras, explic\u00f3 : \u201cJustamente eso es lo que denuncian los dos artistas, la muerte y la violencia forman parte de lo cotidiano, nos hemos ido acostumbrando porque es nuestra realidad, a\u00fan hoy en d\u00eda. Tanto que algunas veces ya no sentimos nada cuando en un medio de comunicaci\u00f3n nos hablan de una masacre que hubo en tal o tal regi\u00f3n. Es como una cosecha, nos preguntamos cu\u00e1ntos habr\u00e1n matado hoy como si habl\u00e1ramos del n\u00famero de manzanas que habr\u00e1n recogido en un huerto.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Tras escucharlo, me acord\u00e9 de un libro que me hab\u00eda le\u00eddo recientemente, uno de Hannah Arendt llamado Eichmann en Jerusal\u00e9n. En este libro, la autora jud\u00eda alemana que huy\u00f3 del r\u00e9gimen nazi, sigui\u00f3 el juicio de Adolf Eichmann en Jerusal\u00e9n para The New Yorker, y desarrollo el concepto filosofico de &#8220;La banalidad del mal&#8221;. Un extracto del libro me surgi\u00f3 por la mente. \u201cEl mal nunca es \u2018radical\u2019, s\u00f3lo es extremo y carece de toda profundidad y de cualquier dimensi\u00f3n demon\u00edaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Eso es la banalidad del mal. Solo el bien tiene profundidad y puede ser radical\u201d. En ese instante sent\u00ed que la obra de Quijano ilustraba muy bien el concepto de Arendt. El \u00e1rbol en el centro no era particularmente demon\u00edaco. Tampoco lo eran los diferentes actores del conflicto armado en Colombia. En realidad, se ha interiorizado una violencia cultural que se ve reflejada a diario a trav\u00e9s del lenguaje, de los valores y las pr\u00e1cticas en la sociedad. Esto llev\u00f3 a la legitimaci\u00f3n de la violencia estructural y directa, transformando el \u00e1rbol de Quijano en un \u00e1rbol geneal\u00f3gico de generaciones de violentos y violentados.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras nos alejabamos de esa obra que tanto nos hab\u00eda hecho reflexionar, para dirigirnos a la \u00faltima sala, mir\u00e9 a Andr\u00e9s y le dije, \u201c\u00bfSabes qu\u00e9? Creo que ese es precisamente el rol del arte. Es hacernos cuestionar sobre todo lo que compone nuestra realidad, y que hemos interiorizado y normalizado a lo largo de la historia. El semestre pasado estudi\u00e9 a un autor franc\u00e9s, Pierre Bayard, que dec\u00eda que el papel del artista era de proponernos una visi\u00f3n menos tradicional y lineal de la historia, para considerarla como una serie de hechos enlazados de forma desordenada, que contienen huellas del pasado y fragmentos del futuro, cuyos reflejos de sus puntos de encuentro son captados por el arte en general. En el caso de La cosecha de los violentos, eso es lo que hizo el artista. Esa obra es un punto de encuentro entre el pasado y el futuro, por lo que se inspira de un hecho hist\u00f3rico pasado, el periodo de la violencia de los a\u00f1os 50, pero tambi\u00e9n predice el futuro, por lo que tambi\u00e9n podr\u00eda ilustrar el conflicto armado colombiano contempor\u00e1neo. Definitivamente, los artistas son como magos que perciben el tiempo de manera diferente, como si viviesen en una dimensi\u00f3n intemporal. Logran ver lo que nosotros no podemos ver. Son esa vocecita que nos quita el velo que tenemos frente a los ojos cuando menos nos lo esperamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s me mir\u00f3 y me sonri\u00f3, satisfecho de haberme transmitido un poco de su pasi\u00f3n por el arte colombiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando salimos del museo se escuchaba m\u00fasica, gritos y el ruido de los cacerolazos. Y disparos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cali estaba llorando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Marianne Laurence Neira Ch\u00e9n\u00e9<\/p>\n\n\n\n<p>Anexo :<\/p>\n\n\n\n<p>\u25cf La cosecha de los violentos, Alfonso Quijano,1968, Xilograf\u00eda coloreada, 39 x 68 cm. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"654\" src=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-1024x654.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-225\" srcset=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-1024x654.jpg 1024w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-300x192.jpg 300w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-768x490.jpg 768w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-1536x981.jpg 1536w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-940x600.jpg 940w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159-400x255.jpg 400w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-238159.jpg 1566w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u25cf El \u00e1rbol de la vida, Gustav Klimt, 1909,195 x 102 cm.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-1024x512.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-223\" srcset=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-1024x512.jpg 1024w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-300x150.jpg 300w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-768x384.jpg 768w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-940x470.jpg 940w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2-400x200.jpg 400w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-2.jpg 1413w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u25cf La Violencia, Alejandro Obleg\u00f3n, \u00f3leo sobre tela, 1962.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"320\" height=\"240\" src=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-224\" srcset=\"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-3.jpg 320w, https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2021\/07\/Ensayo-Marianne-Laurence-Neira-Che\u0301ne\u0301-3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda :<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; ARENDT, H. (2003), Eichman en Jerusal\u00e9n. Un estudio sobre la Banalidad del mal,<\/p>\n\n\n\n<p>Barcelona: Lumen.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; BAYARD, P. (2016), Le Titanic fera naufrage, Paris, Minuit.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; GALTUNG, J., (1990), Cultural Violence, Journal of Peace Research, Vol. 27, No. 3., pp.<\/p>\n\n\n\n<p>291-305.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; ORD\u00d3\u00d1EZ, L. (2009), La cosecha de los violentos ,enTextos sobre la colecci\u00f3n de arte del<\/p>\n\n\n\n<p>Banco de la Rep\u00fablica, disponible en:<\/p>\n\n\n\n<p>&lt;http:\/\/www.banrepcultural.org\/blaavirtual\/textos-sobre-la-coleccion-de-arte-del-banco-de-larepublica\/alfonso-quijano\/la-cosecha-de-los-violentos><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mir\u00e9 por la ventana del edificio en el que me encontraba. El cielo era de un gris oscuro y amenazante. Andr\u00e9s todav\u00eda estaba contemplando la escultura de la sala anterior. Decid\u00ed seguir, ansiosa de descubrir un poco m\u00e1s sobre el arte colombiano. Entr\u00e9 en una sala iluminada por una tenue luz, que le daba un&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":196,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-222","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-2021"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/222","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=222"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":226,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/222\/revisions\/226"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-conflicto-colombia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}