{"id":203,"date":"2023-09-29T08:32:38","date_gmt":"2023-09-29T13:32:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-exposiciones\/?p=203"},"modified":"2023-09-29T08:32:38","modified_gmt":"2023-09-29T13:32:38","slug":"y-toque-tierra-pero-tierra-firme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/arte-exposiciones\/y-toque-tierra-pero-tierra-firme\/","title":{"rendered":"&nbsp;<strong>Y toqu\u00e9 tierra \u00bfpero tierra firme?&nbsp;<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por: <\/strong>Laura Sof\u00eda Ram\u00edrez <\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed estaba llegando a Plural Nodo Cultural, con el maquillaje corrido, la ropa empapada, y dos maletas que tuve que cargar todo el recorrido. Fue un mal d\u00eda, y Bogot\u00e1 descarg\u00f3 toda su ira en una lluvia intensa que no perdon\u00f3 nada. Estaba desechable, como un n\u00e1ufrago que estuvo semanas a la deriva del mar. Sin embargo, cuando entr\u00e9 por esa gran puerta met\u00e1lica, sent\u00ed que por fin toqu\u00e9 tierra firme. Y lo primero que veo: arena y una extra\u00f1a estructura de madera con una gran bandera roja. Me pregunt\u00e9 si esto era un sue\u00f1o, pues esa extra\u00f1a construcci\u00f3n se sent\u00eda tan c\u00e1lida y acogedora. Era como las peque\u00f1as \u201cchozas\u201d que suelen construir los n\u00e1ufragos en una isla deshabitada, donde usaban cualquier tronco y rama para fabricar algo en donde pudieran pasar la noche. Todo este pensamiento me llev\u00f3 a imaginarme que estaba en una isla solitaria y tranquila, despu\u00e9s de haber sobrevivido a la rudeza de la naturaleza y la realidad. Sin embargo, al observar me di cuenta de que este territorio se sent\u00eda diferente, pues m\u00e1s all\u00e1 de tener cosas pertinentes como una buena sombra, comida fresca y un pozo de agua, todo parec\u00eda estar organizado \u201cpatas arriba\u201d y reconfigurado de una manera absurda. \u00a1Quien dej\u00f3 que jugaran con la comida, gastaran las tablas y chatarra del refugio e hicieran artefactos tan inapropiados! Parece como si el aburrimiento del aislamiento hubiera convertido este sitio de supervivencia en un parquecito para hacer lo que uno quiera, pero de alguna forma u otra, esto se sent\u00eda placentero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De eso se trataba la exposici\u00f3n Fragmentos M\u00f3viles, una propuesta que busca desafiar la raz\u00f3n y el orden de las exhibiciones tradicionales de arte. Este espacio, curado por Paula Leuro y Andrea Infante, buscaba articular el juego de lenguaje y azar como un objeto, donde cada pieza sea producto del destino incierto y aleatorio de un mazo de cartas con conceptos y frases. Con la elecci\u00f3n de tres cartas al azar para producir cada pieza, la galer\u00eda se convirti\u00f3 en lugar para explorar los antojos m\u00e1s in\u00fatiles pero satisfactorios a trav\u00e9s de esta din\u00e1mica fortuita e incontrolable. Era un espacio que no buscaba generar conocimiento y reflexi\u00f3n para la vida, pues su prop\u00f3sito est\u00e1 en generar placer con cosas y experiencias tan simples e incongruentes. No se trata de quedarse varias horas admirando la intenci\u00f3n o funcionalidad de un objeto de este terreno en el que naufragamos, si no de dejarnos llevar por nuestra intuici\u00f3n m\u00e1s espontanea o absurda a la hora de interactuar con estas. Se trata de vivir y sentir, sin la necesidad de sobrevivir.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero destacar dos obras que me encontr\u00e9 en este sitio, como la peculiar \u201cchoza\u201d que me encontr\u00e9 en el inicio. Se trataba de la obra de Estefan\u00eda Guarquin, una estructura con un punto de meta en lo alto que nace de los conceptos: \u201cisla\u201d, \u201cde forma silenciosa\u201d y \u201cmira los pies \u00bfQu\u00e9 v\u00e9s?\u201d. Consist\u00edan en dos escaleras de madera hundidas en arena con unos sopladores en cada escal\u00f3n. Estas se juntaban en la parte superior, formando una punta donde permanec\u00eda elevada una gran bandera roja. Mi instinto me llev\u00f3 a subir las escaleras y pisar los sopladores, mientras ve\u00eda como la arena volaba y se esparc\u00eda por los costados de mis pies. Me recuerda un desierto, pero no uno que me deshidrata si no uno que soy capaz de dominar. Sent\u00eda que este artefacto exist\u00eda para hacerme sentir due\u00f1a del horizonte, donde puedo llegar&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>a la cima y gritar victoria sin importar las brisas o sequias. Pero \u00bfen qu\u00e9 me sirve, como n\u00e1ufrago, sentirme as\u00ed de invencible en un territorio solitario e irracional como este? en nada. No hay practicidad o introspecci\u00f3n, solo es divertido. Es divertido subirse y contemplar el entorno si fu\u00e9semos reyes que observan sus tierras desde su castillo. Es divertido darnos esperanzas de que, si morimos por falta de recursos, al menos moriremos como presuntos due\u00f1os de estas tierras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo pasa con la obra de Daniel Blanco, que surge de los conceptos: \u201cdrama\u201d, \u201cfalsificar\u201d y \u201cpunto de partida y de llegada de toda acci\u00f3n\u201d. Se trata de una simulaci\u00f3n de un estanque con ranas, tortugas y luci\u00e9rnagas que interact\u00faan a trav\u00e9s del viaje del agua en un sistema r\u00edgido pero din\u00e1mico. Es absurdo pensar que el agua de esta tierra inh\u00f3spita se estaba invirtiendo para hacer una representaci\u00f3n, donde unos animales met\u00e1licos se encuentran mucho m\u00e1s refrescados que cualquier otro ser viviente. Sin embargo, hay algo interesante en imitar un espacio que no se tiene, por lo que buscamos romper los l\u00edmites de la imaginaci\u00f3n al recrear esos escenarios que divagaban por nuestra mente. \u00bfEs \u00fatil contemplar la imitaci\u00f3n de un estanque para nuestra supervivencia como n\u00e1ufragos? Definitivamente no, pero es deleitable. Es deleitable escapar de la realidad por un momento, y dejar que los buenos recuerdos de la naturaleza distraigan nuestra mente. Es pensar que el agua ya no es capaz de refrescar mi boca, pues tambi\u00e9n es capaz de refrescar mi alma. Y es a veces necesario sumergirnos en estos espacios, para evitar perder la cordura al tratar de sobrevivir en un lugar donde solo vemos soledad, calor y nada m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed fue esta experiencia, un espacio de juego donde no existe la racionalidad y la l\u00f3gica. Se trataba de poner el placer por encima de la necesidad, donde los pensamientos instintivos y viscerales eran las protagonistas de la exploraci\u00f3n y el recorrido. Nuestros sentidos eras los que conduc\u00edan nuestra trayectoria, y los que juzgaban desde una primera instancia que era y que significaba un objeto. Adem\u00e1s, nos limit\u00e1bamos a pensar y entender trasfondos, por lo que nunca fue importante el autor de cada obra, su contexto y su trayectoria. Era simplemente acercarse, esperar y sentir, buscando que cada pensamiento nos ayudara a escapar de una realidad que siempre busca cr\u00edticas elaboradas de nosotros. Si fu\u00e9semos n\u00e1ufragos, no hubi\u00e9ramos sobrevivido m\u00e1s de una semana con los artefactos de esta isla. Pero al menos, tendr\u00edamos la muerte m\u00e1s placentera de todas, donde podremos explorar todo lo que siempre quisimos probar, contemplar, sentir y ser. Es como cuando nos planteamos el escenario de \u00bfQu\u00e9 har\u00edas si este fuera el \u00faltimo d\u00eda de tu vida? Nadie piensa en los remedios o los m\u00e9todos necesarios para enfrentar el destino y sobrevivir. En cambio, solo recordamos todos los deseos m\u00e1s triviales e ins\u00edpidos que siempre quisimos cumplir. Es una exposici\u00f3n que replantea nuestra forma de vivir y sentir, invit\u00e1ndonos a abandonar por un momento el rol de seres razonables, sistem\u00e1ticos y justos que debemos cumplir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<strong>Y toqu\u00e9 tierra \u00bfpero tierra firme?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por: <\/strong>Laura Sof\u00eda Ram\u00edrez \u2013 202021922&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed estaba llegando a Plural Nodo Cultural, con el maquillaje corrido, la ropa empapada, y dos maletas que tuve que cargar todo el recorrido. Fue un mal d\u00eda, y Bogot\u00e1 descarg\u00f3 toda su ira en una lluvia intensa que no perdon\u00f3 nada. Estaba desechable, como un n\u00e1ufrago que estuvo semanas a la deriva del mar. Sin embargo, cuando entr\u00e9 por esa gran puerta met\u00e1lica, sent\u00ed que por fin toqu\u00e9 tierra firme. Y lo primero que veo: arena y una extra\u00f1a estructura de madera con una gran bandera roja. Me pregunt\u00e9 si esto era un sue\u00f1o, pues esa extra\u00f1a construcci\u00f3n se sent\u00eda tan c\u00e1lida y acogedora. Era como las peque\u00f1as \u201cchozas\u201d que suelen construir los n\u00e1ufragos en una isla deshabitada, donde usaban cualquier tronco y rama para fabricar algo en donde pudieran pasar la noche. Todo este pensamiento me llev\u00f3 a imaginarme que estaba en una isla solitaria y tranquila, despu\u00e9s de haber sobrevivido a la rudeza de la naturaleza y la realidad. Sin embargo, al observar me di cuenta de que este territorio se sent\u00eda diferente, pues m\u00e1s all\u00e1 de tener cosas pertinentes como una buena sombra, comida fresca y un pozo de agua, todo parec\u00eda estar organizado \u201cpatas arriba\u201d y reconfigurado de una manera absurda. \u00a1Quien dej\u00f3 que jugaran con la comida, gastaran las tablas y chatarra del refugio e hicieran artefactos tan inapropiados! Parece como si el aburrimiento del aislamiento hubiera convertido este sitio de supervivencia en un parquecito para hacer lo que uno quiera, pero de alguna forma u otra, esto se sent\u00eda placentero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De eso se trataba la exposici\u00f3n Fragmentos m\u00f3viles, una propuesta que busca desafiar la raz\u00f3n y el orden de las exhibiciones tradicionales de arte. Este espacio, curado por Paula Leuro y Andrea Infante, buscaba articular el juego de lenguaje y azar como un objeto, donde cada pieza sea producto del destino incierto y aleatorio de un mazo de cartas con conceptos y frases. Con la elecci\u00f3n de tres cartas al azar para producir cada pieza, la galer\u00eda se convirti\u00f3 en lugar para explorar los antojos m\u00e1s in\u00fatiles pero satisfactorios a trav\u00e9s de esta din\u00e1mica fortuita e incontrolable. Era un espacio que no buscaba generar conocimiento y reflexi\u00f3n para la vida, pues su prop\u00f3sito est\u00e1 en generar placer con cosas y experiencias tan simples e incongruentes. No se trata de quedarse varias horas admirando la intenci\u00f3n o funcionalidad de un objeto de este terreno en el que naufragamos, si no de dejarnos llevar por nuestra intuici\u00f3n m\u00e1s espontanea o absurda a la hora de interactuar con estas. Se trata de vivir y sentir, sin la necesidad de sobrevivir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero destacar dos obras que me encontr\u00e9 en este sitio, como la peculiar \u201cchoza\u201d que me encontr\u00e9 en el inicio. Se trataba de la obra de Estefan\u00eda Guarquin, una estructura con un punto de meta en lo alto que nace de los conceptos: \u201cisla\u201d, \u201cde forma silenciosa\u201d y \u201cmira los pies \u00bfQu\u00e9 v\u00e9s?\u201d. Consist\u00edan en dos escaleras de madera hundidas en arena con unos sopladores en cada escal\u00f3n. Estas se juntaban en la parte superior, formando una punta donde permanec\u00eda elevada una gran bandera roja. Mi instinto me llev\u00f3 a subir las escaleras y pisar los sopladores, mientras ve\u00eda como la arena volaba y se esparc\u00eda por los costados de mis pies. Me recuerda un desierto, pero no uno que me deshidrata si no uno que soy capaz de dominar. Sent\u00eda que este artefacto exist\u00eda para hacerme sentir due\u00f1a del horizonte, donde puedo llegar&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>a la cima y gritar victoria sin importar las brisas o sequias. Pero \u00bfen qu\u00e9 me sirve, como n\u00e1ufrago, sentirme as\u00ed de invencible en un territorio solitario e irracional como este? en nada. No hay practicidad o introspecci\u00f3n, solo es divertido. Es divertido subirse y contemplar el entorno si fu\u00e9semos reyes que observan sus tierras desde su castillo. Es divertido darnos esperanzas de que, si morimos por falta de recursos, al menos moriremos como presuntos due\u00f1os de estas tierras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo pasa con la obra de Daniel Blanco, que surge de los conceptos: \u201cdrama\u201d, \u201cfalsificar\u201d y \u201cpunto de partida y de llegada de toda acci\u00f3n\u201d. Se trata de una simulaci\u00f3n de un estanque con ranas, tortugas y luci\u00e9rnagas que interact\u00faan a trav\u00e9s del viaje del agua en un sistema r\u00edgido pero din\u00e1mico. Es absurdo pensar que el agua de esta tierra inh\u00f3spita se estaba invirtiendo para hacer una representaci\u00f3n, donde unos animales met\u00e1licos se encuentran mucho m\u00e1s refrescados que cualquier otro ser viviente. Sin embargo, hay algo interesante en imitar un espacio que no se tiene, por lo que buscamos romper los l\u00edmites de la imaginaci\u00f3n al recrear esos escenarios que divagaban por nuestra mente. \u00bfEs \u00fatil contemplar la imitaci\u00f3n de un estanque para nuestra supervivencia como n\u00e1ufragos? Definitivamente no, pero es deleitable. Es deleitable escapar de la realidad por un momento, y dejar que los buenos recuerdos de la naturaleza distraigan nuestra mente. Es pensar que el agua ya no es capaz de refrescar mi boca, pues tambi\u00e9n es capaz de refrescar mi alma. Y es a veces necesario sumergirnos en estos espacios, para evitar perder la cordura al tratar de sobrevivir en un lugar donde solo vemos soledad, calor y nada m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed fue esta experiencia, un espacio de juego donde no existe la racionalidad y la l\u00f3gica. Se trataba de poner el placer por encima de la necesidad, donde los pensamientos instintivos y viscerales eran las protagonistas de la exploraci\u00f3n y el recorrido. Nuestros sentidos eras los que conduc\u00edan nuestra trayectoria, y los que juzgaban desde una primera instancia que era y que significaba un objeto. Adem\u00e1s, nos limit\u00e1bamos a pensar y entender trasfondos, por lo que nunca fue importante el autor de cada obra, su contexto y su trayectoria. Era simplemente acercarse, esperar y sentir, buscando que cada pensamiento nos ayudara a escapar de una realidad que siempre busca cr\u00edticas elaboradas de nosotros. Si fu\u00e9semos n\u00e1ufragos, no hubi\u00e9ramos sobrevivido m\u00e1s de una semana con los artefactos de esta isla. Pero al menos, tendr\u00edamos la muerte m\u00e1s placentera de todas, donde podremos explorar todo lo que siempre quisimos probar, contemplar, sentir y ser. Es como cuando nos planteamos el escenario de \u00bfQu\u00e9 har\u00edas si este fuera el \u00faltimo d\u00eda de tu vida? Nadie piensa en los remedios o los m\u00e9todos necesarios para enfrentar el destino y sobrevivir. En cambio, solo recordamos todos los deseos m\u00e1s triviales e ins\u00edpidos que siempre quisimos cumplir. Es una exposici\u00f3n que replantea nuestra forma de vivir y sentir, invit\u00e1ndonos a abandonar por un momento el rol de seres razonables, sistem\u00e1ticos y justos que debemos cumplir.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Laura Sof\u00eda Ram\u00edrez Y as\u00ed estaba llegando a Plural Nodo Cultural, con el maquillaje corrido, la ropa empapada, y dos maletas que tuve que cargar todo el recorrido. Fue un mal d\u00eda, y Bogot\u00e1 descarg\u00f3 toda su ira en una lluvia intensa que no perdon\u00f3 nada. 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