{"id":1247,"date":"2021-10-19T10:12:11","date_gmt":"2021-10-19T15:12:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/?p=1247"},"modified":"2021-10-19T10:12:11","modified_gmt":"2021-10-19T15:12:11","slug":"maria-del-rosario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/maria-del-rosario\/","title":{"rendered":"Maria Del Rosario"},"content":{"rendered":"\n<p>La mam\u00e1 de Rosario acababa de despertar al medio d\u00eda. Papito tra\u00eda vestidos nuevos para ella y Martina, pero a Rosario a escondidas le entreg\u00f3 una caja de zapatos.<br \/><br \/>&#8220;Usted s\u00ed es consentida, \u00bfno?&#8221; Martina se recost\u00f3 en el marco de la puerta del cuarto. &#8220;Tan cansona, e igual le paran bolas a todo. Qu\u00e9 injusto&#8221; Refunfu\u00f1\u00f3, y se fue antes de que Rosario pudiera responder con sus filudos pullazos que siempre atinan a d\u00f3nde m\u00e1s duelen.<br \/><br \/>La tarde ca\u00eda, y la luz gris de un d\u00eda frio se escurec\u00eda. Rosario pas\u00f3 por el cuarto de la mam\u00e1. A\u00fan m\u00e1s frio que la temperatura de afuera. Algunas veces hasta parec\u00eda c\u00f3mo si las esquinas de solo ese cuarto acumularan hielo, como si fuera invierno. Anticuadas cortinas verdes floreadas, pesadas como la modorra que rodeaba a la mam\u00e1.<br \/><br \/>&#8220;Vega pa&#8217; ac\u00e1. Si\u00e9ntese conmigo.&#8221;<br \/><br \/>La mam\u00e1 llevaba enferma desde que Rosario ten\u00eda memoria. 12 a\u00f1os la llevaba viendo recostada entre las mismas cobijas tejidas blancas. Ella era muy antip\u00e1tica, seca, y a Rosario le aburr\u00eda, ya que simplemente la se\u00f1ora no era cap\u00e1z de darle atenci\u00f3n y el trato especial como le daba su papito.<br \/><br \/>Rosario, igualmente, sigui\u00f3 su instrucci\u00f3n. Era una circumstancia rara, a decir verdad, y quiz\u00e1s la intriga le gan\u00f3 sobre su raboner\u00eda.<br \/><br \/>&#8220;Deme la mano&#8221; Rosario se irrit\u00f3 por su tono, pero igual desliz\u00f3 sus manos a entrelazarce con los huesudos dedos de su mam\u00e1.<br \/><br \/>&#8220;Usted ya est\u00e1 grande. Tiene que casarse pronto, mientras est\u00e9 bonita y tenga energ\u00eda para cuidar a los ni\u00f1os. Cons\u00edgase a alguien de buena familia, que la pueda mantener&#8221;<br \/><br \/>&#8220;Ay mam\u00e1 yo s\u00e9, yo s\u00e9. D\u00e9jeme hacer las cosas a m\u00ed, y no me trate como una ni\u00f1a chiquita&#8221;<br \/><br \/>De ah\u00ed en adelante, un silencio. Duraron unos minutos m\u00e1s juntadas del hombro, la mam\u00e1 consintiendo por primera vez en su vida a su hija.<br \/><br \/>Esa misma noche, la mam\u00e1 muri\u00f3. Qui\u00e9n sabe de qu\u00e9, no importa. En ese mismo instante pasaron esfumados dos a\u00f1os y Rosario ya estaba casada con Julio, un hu\u00e9rfano, y embarazada con su primera hija, Beatriz.<br \/><br \/>Dos ni\u00f1os criando a otros ni\u00f1os. Se mudaron a una casa en la 40. Reitero, Rosario no ten\u00eda idea de c\u00f3mo criar ni\u00f1os. Sin mam\u00e1, sin su hermana mayor que le ense\u00f1ara c\u00f3mo una mujer deber\u00eda ser. Los ni\u00f1os eran revoltosos y curiosos, y Rosario, aunque era incre\u00edblemente carism\u00e1tica para hacer contactos y conseguir trabajos que no requirieran si quiera un trabajo, era una mujer brusca e irritable en casa.<br \/><br \/>A\u00fan era j\u00f3ven, sal\u00eda a rumbear y se levantaba a cuanto hombre la viera. Se qued\u00f3 bajita, pero sin duda sus pechos eran lo primero que ocupaban la mirada. Le ofrec\u00edan carros, joyas, hasta dinero solo por la oportunidad de acostarse con ella. Rosario, ten\u00eda otras prioridades; no le importaba nada de eso, ella solo quer\u00eda a un hombre rom\u00e1ntico, sensual, idealista y so\u00f1ador.<br \/><br \/>El franc\u00e9s fue uno de ellos, extrangero, apasionado, po\u00e9tico. \u00c9l la sacaba a comer en restaurantes finos al centro, y ella cuando su esposo Julio no estaba en la casa, lo ivitaba a su casa a visitar. Tomaban tinto y fumaban en el cuarto principal.<br \/>Rosario no lo dice, porque al d\u00eda de hoy le apena mucho confesar que el franc\u00e9s es el padre verdadero de su hija menor.<br \/><br \/>Al fin y al cabo, esa ni\u00f1a no tuvo ning\u00fan pap\u00e1. Julio vendi\u00f3 toda la plater\u00eda para huir en una noche a Valledupar, a encontrarse con otra mujer con la que se llevaba intercambiando cartas unos meses.<br \/>Ella qued\u00f3 sola, sin dinero, con tres ni\u00f1os chiquitos. Se convirti\u00f3 cada vez m\u00e1s iracible, les pegaba y utilizaba a la menor como mano derecha que acusara a sus hermanos y sirviera de ejemplo para ellos.<br \/><br \/>Rosario nunca hab\u00eda tomado un trago en su vida hasta los 30 a\u00f1os, y todo lo que no tom\u00f3 en ese tiempo se lo zamp\u00f3 en el espacio de cuantos meses. Cuando tomaba, era otra persona, como si estuviera poseida. Consciente, era la mujer buena con las palabras, persuasiva que amaban por fuera de casa. Tomada, su cara se tornaba irreconocible, insultaba a sus hijos, tomaba horas pelando las papas para el caldo, y se iba a dormir llorando.<br \/><br \/>Ella ahora, supongo que es una mujer algo m\u00e1s sabia. Cuenta a sus nietos de manera preventiva todo lo qu efue su vida, claro, salt\u00e1ndose los detalles m\u00e1s vergonzosos y tab\u00fa. Sus hijos, la quieren pero la resienten, la buscan, pero ella ni ellos tienen c\u00f3mo articular la necesidad de encontrarse en su mayor vulnerabilidad, de destapar los secretos y afrontarlos como son.<br \/>Rosario sigue siendo terca, rabona, quisquillosa y consentida, pero ahora vieja y sola, no tiene sino la alternativa de intentar vivir lo que ella no a trav\u00e9z de sus m\u00e1s cercanos. La quieren,\u00a0 pero la resienten. Ella tambi\u00e9n, los quiere, pero los resiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mam\u00e1 de Rosario acababa de despertar al medio d\u00eda. 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