{"id":477,"date":"2021-03-01T18:21:44","date_gmt":"2021-03-01T23:21:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/?p=477"},"modified":"2021-03-02T09:14:09","modified_gmt":"2021-03-02T14:14:09","slug":"aldana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/aldana\/","title":{"rendered":"Aldana"},"content":{"rendered":"<p>En una edificio de 97 pisos viv\u00eda una se\u00f1ora de 72 a\u00f1os en el piso 89. Era complicado vivir en un edificio tan alto, no solo por los cambios clim\u00e1ticos y de presi\u00f3n, tambi\u00e9n porque para los primeros 5 pisos solo hab\u00eda escaleras, luego se tomaba un ascensor que sub\u00eda hasta el piso 46, luego, a los \u00faltimos pisos se llegaba en telef\u00e9rico. Era especialmente complicado pedir domicilios, ning\u00fan rappi quer\u00eda subir 5 pisos a pie para tomar un ascensor largu\u00edsimo y caminar para tomar el telef\u00e9rico, atento a parar en el piso indicado, sin propina.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>De la se\u00f1ora del piso 89 no sabemos mucho, su nombre nunca se supo, eran demasiadas personas en el edificio para preocuparse por hablar con la vieja. Adem\u00e1s, pocos se la topaban. Algunos la encontraban en el telef\u00e9rico pero nunca en el ascensor, que siempre se bajaba en el piso 70. Se dec\u00eda que deb\u00eda visitar a alg\u00fan amigo, la soledad no le hac\u00eda bien a esa edad. La verdad es que era el \u00fanico piso con una ventana en el pasillo, nadie la ve\u00eda abrirla y salir por ella para caminar por la monta\u00f1a, porque justo daba sobre una colina, una muy alta, solo a veinte minutos de caminata se llegaba al p\u00e1ramo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ella iba muy temprano, a las nueve de la ma\u00f1ana, y volv\u00eda a las cuatro de la tarde. Las peores horas para tomar el sol en el senderismo, pero as\u00ed le gustaba. Caminaba despacio para recorrer por siete horas monta\u00f1as y lagos. Sin embargo, no lo hac\u00eda por el placer de la naturaleza o el ejercicio, caminaba todas esas horas porque se dirig\u00eda a un lugar en especifico. Un lago en especifico. O laguna. O represa. Porque ten\u00eda en el centro una casita. Afuera ten\u00eda las paredes de color verde lim\u00f3n y el techo era de un amarillo chill\u00f3n. Se ve\u00eda triste y abandonada, no solo oculta por la niebla, tambi\u00e9n por el agua. El mismo pozo de agua se ocultaba entre colinas altas, era el hueco que las separaba y el agua que les un\u00eda.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La se\u00f1ora del piso 89 caminaba con cuidado, casi escalando con los pies, bajando sobre la falda de la monta\u00f1a. Luego llegaba al puente, de madera morada del fr\u00edo, que llevaba directamente a la puerta. Y sin mirar a la puerta, tomaba el camino de la derecha de la casa para sentarse en la parte de atr\u00e1s. Sent\u00e1ndose con cuidado sobre la madera que sosten\u00eda la casa, miraba a los frailejones, esperando. Dejemonos de dudas, esperaba a alguien, pero no se sabe a qui\u00e9n. Sus ojos guardaban alguna nostalgia y se inundaban de dolor mientras dejaba al fr\u00edo gastar sus huesos. Se entreten\u00eda con recuerdos de su infancia o inventando historia. Las dec\u00eda en voz alta porque as\u00ed daba espacio a la mente para crear im\u00e1genes. A veces gritaba, le gustaba mantener un tono agudo que ahuyentara sus rabias.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Pero no se paraba, ya hab\u00eda caminado demasiado. Respiraba hondo y sonre\u00eda de a pocos para no ahuyentar a qui\u00e9n esperaba.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Recordaba sus luchas perdidas y les ped\u00eda que se fueran. Sab\u00eda que el mundo no cambiaria por m\u00e1s que lo intentara, o eso se dec\u00eda, o eso aprendi\u00f3 al jugar con el destino. Sus pies estaban hinchados, dol\u00edan, especialmente al recordar cada paso de su historia, las caminatas que tom\u00f3 para perder cada batalla. Los amores perdidos. Las marchas ignoradas. Los trabajos negados. Los amigos enterrados. Por eso esperaba sentada. Ya hab\u00eda caminado demasiado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Un d\u00eda, tuvo mucho cuidado de no encontrarse con nadie en el telef\u00e9rico, sali\u00f3 realmente temprano, a las dos de la ma\u00f1ana. Baj\u00f3 al piso 70 y abri\u00f3 la ventana, sali\u00f3 a la colina pero, a diferencia de cualquier d\u00eda, la dej\u00f3 abierta. Camin\u00f3 con m\u00e1s dificultad de lo normal. Sus pies estaban cada vez m\u00e1s hinchados. Se hund\u00eda en el camino. Pero lo m\u00e1s raro de todo fue que tras bajar la falta y cruzar el puente se par\u00f3 directamente sobre la puerta. M\u00e1s raro a\u00fan, la abri\u00f3. No ten\u00eda seguro, ni candado, ninguna traba, pudo empujarla sin problema y lo primero que se vio fue un cuadro de mono. Era morado con un traje rojo, golpeaba unos platillos azules brillantes. Las paredes eran un papel tapiz morado con detalles azules verdosos. Y hasta los marcos de la puerta ten\u00edan un tono rojizo, como sangre. Cuando entr\u00f3 no ten\u00eda miedo, no le parec\u00eda una casa ajena. Mir\u00f3 la luz verde que ven\u00eda de los cuartos y al cerrar la puerta a su espalda son\u00f3 un golpe seco. Despu\u00e9s, la luz verde sali\u00f3 de la casa al p\u00e1ramo, por la ventanas. La casita se pint\u00f3 de rosa y, as\u00ed de r\u00e1pido, nadie volvi\u00f3 a saber de la se\u00f1ora del piso 89.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una edificio de 97 pisos viv\u00eda una se\u00f1ora de 72 a\u00f1os en el piso 89. Era complicado vivir en un edificio tan alto, no solo por los cambios clim\u00e1ticos y de presi\u00f3n, tambi\u00e9n porque para los primeros 5 pisos solo hab\u00eda escaleras, luego se tomaba un ascensor que sub\u00eda hasta el piso 46, luego, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23,22],"tags":[3],"class_list":["post-477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-2021-1","category-describir","tag-ricardo-landines"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=477"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":516,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions\/516"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.uniandes.edu.co\/taller-escritura-experimental\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}