Gavilán o paloma

Paso. Paso. Paso.

A lo songo sorongo con la cara de puño y la cantaleta interna.
Tengo hambre, “las ricas viandas” como dice mi madre, onces y el aguardiente, pero quizás solo quiero algo caliente.

Escalón.

Si me tomara un energizante, esto podría ser más fácil. Energía, electricidad, tornado y volcán. Como un rayo estoy, como tormenta voy.

«Yo que fui tormenta, yo que fui tornado, yo que fui volcán, soy un volcán apagado».

Salto.


José José tú que cantas y yo que lo siento, escuché que tus borracheras eran para un coma etílico, pero hubiera dado todo por escuchar Paloma o gavilán en persona. La paloma tan odiada y tan cotidiana, hace ya un tiempo aprendí que si uno tira la billetera al aire y deja que caiga al piso, las palomas piensan que es su depredador [El gavilán] y salen volando. Lo hice y funcionó, presuntamente, ¿Una coincidencia? De pequeña les daba pan y hoy en día las veo ser tan odiadas.


Tropiezo.


Me habían hablado de lo especial e importante que el final del Ulises, al encontrarme con este, me vi leyéndome a mí misma en un momento de ansiedad y me imagino que si no hay comas, puntos o punto y coma es porque en verdad ¡Ese fragmento debe ser leído a toda! Leer tan rápido debe ser bien difícil una respiración mental de las palabras hace falta pero también pienso en lo divertido que es escribir sin tantas reglas dado la clase de literatura que vi lo esquemáticos y rígidos que son los literatos hace que me dé un poco de pesar pensar o quizás solo soy yo, dándome cuenta, quizás no soy esquemática, soy caótica, pero, orgánica. Ya leí o intenté leer rápido. Ahora. Toca lento.


Canté.

Gavilán o paloma.

Amiga ahora sé, cómo es el amor.

Que vuelve a quien lo toma.

Gavilán o paloma.”

Qué duro es leerse porque el látigo de la autocrítica llega y te golpea.

Taz.

Me siento.

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