maracuyá

sus manos en mi cuerpo


sus ojos en mi alma

sus pestañas como un pincel


su calor como un hermano del sol


su corazón como el cofre de un tesoro


sus labios como un mensajero


sus palabras como un museo


su risa como una eterna melodía


su barba como un campo para sembrar flores


sus lunares como un mapa para encontrarlo


sus clavículas como un columpio para sostenerme


su ombligo como mi refugio


su nariz como un arpa para tocar 


sus cabellos como lana para tejer


sus dientes como casas en un vecindario 


su piel como mi cobija


sus lágrimas como el agua para bañarme


su saliva como agua potable


su iris como un espejo,


para verme a mi misma.

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