Textos 2021 · 6 julio, 2021

Dolor a blanco y negro

Obra: Sudarios de Erika Diettes

Colombia es un país cuya historia se ha visto marcada por la violencia, dejando un saldo de más de cinco millones de desplazados y casi 300.000 muertos en los últimos cincuenta años. La complejidad de las experiencias del dolor vivido por las victimas ha llevado a los artistas, tanto nacionales como internacionales, a encontrar formas de expresar dichas vivencias desde sus propias interpretaciones, buscando evidenciar los distintos matices de su dolor. Érika Diettes busca transmitir estos matices de dolor en su obra “Sudarios”, expuesta en el 2011, la cual retrata el dolor de las mujeres víctimas del conflicto al mostrar sus rostros, permitiéndole al espectador sentir el dolor de dichas mujeres en sus gestos. (Semana, 2016) De esta manera, al darle un sentido de especificidad a cada víctima se genera un efecto sensibilizador y se logra evitar que estas personas se conviertan en un número más del conflicto. En los siguientes párrafos pretendo exponer como la obra “Sudarios”, funciona como un elemento de catarsis para las víctimas y genera para los espectadores un vínculo intimo con el conflicto y sus consecuencias. Siendo este un ejemplo de cómo el arte permite no solo despertar empatía, sino también un sentimiento de vulnerabilidad y de incomoda complicidad entre los espectadores y las victimas, a pesar de no presentarse un contacto directo entre ambas. (Bunyan, 2013)

Érika Diettes viajo a Antioquia, para entrevistar y fotografiar las experiencias de mujeres que han sido víctimas de violaciones, torturas o asesinatos de sus seres queridos a manos de los grupos armados. Diettes plasmo en fotografías en los momentos más álgidos de las narraciones, congelando los instantes de profunda tristeza en los ojos cerrados y las expresiones de sus rostros. Cada una de las veinte fotografías fue fijada en blanco y negro sobre una tela de seda, evocando los sudarios que se utilizan para cubrir el rostro de los muertos y la agonía de Cristo. Dicha simbología toma mas fuerza cuando la obra se expone en sitios sagrados, tales como iglesias y conventos, o en sitios que representen poder, como el edificio de Intercambio Minero de Ballarat. Finalmente, la obra es expuesta con un audio bajo de suspiros femeninos.

“Sudarios” es una obra con diferentes significados. Sin embargo, cada uno de estos puede ser comprendido desde el espacio de luto que genera la obra, ya que el montaje evoca un rito funerario tanto para los vivos que aún sienten el dolor de sus traumas, como para los muertos que tantas veces pasan a ser números sin nombres o rostros en el conflicto colombiano. Estas imágenes de dolor y trauma generan intimaciones entre las víctimas y los espectadores y le permite a las primeras hacer un proceso de catarsis y sanación al contar su historia y al ser despojadas en estas fotos de identidades individuales, lo cual permite desarticular su dolor como un ente externo. A pesar de esto, la obra le brinda una relevancia específica a cada mujer retratada, evitando que se presenten como un número más del conflicto y dándole matices a su dolor, el cual varia en cada caso y en cada momento del duelo. Esto se suma al hecho de que las imágenes no se presenten a color y contrasta la idea que se tiene en el imaginario colectivo de los sentimientos a blanco y negro, los cuales encapsulan las emociones en categorías cerradas y homogéneas, quitándole los matices al dolor de cada persona y encapsulándolas a su vez en sus propias categorías homogéneas de víctima, desplazado o mujer abusada. El hecho de representar el dolor de una manera tan intima, desarticulándolo a su vez de sus nombres e información personal, elimina estas categorías y muestra el dolor crudo de una madre, de una mujer, de una esposa, pero también muestra como el sacar dicho dolor les permite sanar y evolucionar a nivel personal, sin estar amarradas a identidades y categorías marcadas por la tragedia.

Ahora bien, cabe resaltar la importancia de la obra “Sudarios” como una de las obras que permiten al espectador conectar de una manera intima con las consecuencias de la guerra y consigue algo aún mas importante que es incomodar a quienes miran los rostros de dolor de las víctimas. Dicha incomodidad despierta un sentimiento de culposa complicidad que pocas obras logran y esto le brinda un nuevo sentido de visibilidad tanto nacional como internacional al conflicto armado en Colombia, el cual ha sido reducido a estadísticas y números, eliminando la empatía de la ecuación. De esta manera se le brinda un nuevo sentido de humanidad a las víctimas como lo plantea la misma Érika Diettes: “El acontecimiento traumático, como sostiene Dominick LaCapra, tiene su mayor y más claramente injustificable efecto sobre la víctima, pero de maneras diferentes afecta también a cualquiera que entre en contacto con él: victimario, colaboracionista, testigo, resistente, los nacidos a posteriori.” Al exponerse la obra en sitios como Australia, Estados Unidos, Mexico, Polonia y República Dominicana, se incrementa la visibilidad del conflicto a nivel internacional, lo cual se traduce a su vez en una presión de la comunidad internacional hacia los gobernantes colombianos para que intercedan en el cese del conflicto y permitan por ejemplo, el correcto funcionamiento de la Justicia Especial Para la Paz.

“Sudarios” se presenta por lo tanto como una obra que logra conectar con sus visitantes, despertando en ellos una gama de sentimientos que van desde el dolor, hasta la vergüenza y la empatía. De esta manera, la obra funciona como un efecto terapéutico a las victimas quienes no solo pueden desarticular su dolor de sus identidades, sino que también le brinda matices a sus sentimientos y a su autopercepción, sacándolas únicamente del papel de números víctimas del conflicto y reinvindicándolas como esposas, madres y ante todo mujeres que sanan y construyen una identidad libre de categorías impuestas por la tragedia. Ahora bien, al finalizar este análisis se presentan nuevas dudas, algunas de ellas relacionadas las criticas que hablan del impacto que tiene que una mujer de un país extranjero sea quien plasma el dolor de las víctimas de un país en desarrollo y sobre las posibles ramificaciones de significados neo-colonizadores de esto, resaltando que el dolor debe ser plasmado por quienes lo han vivido de primera mano y lo entienden desde una perspectiva mas personal.

Camila Gómez Obando


Referencias

  • Sudarios / Shrouds — Erika Diettes. (2011). Retrieved 25 May 2021, from https://www.erikadiettes.com/sudarios
  • Bunyan, M. (2013). Intimations of Mor(t)ality Sudarios (Shrouds) by Erika Diette. Retrieved 25 May 2021, from https://static1.squarespace.com/static/54918f84e4b0b437af2bbcf0/t/54935c3fe4b064f2d342534f/1418943551970/Survival_MBunyan_eng.pdf
  • Semana, R. (2016). Lo que el arte ayudó a contar. Retrieved 25 May 2021, from https://www.semana.com/nacion/articulo/proceso-de-paz-artistas-retratan-la-violencia-en-colombia/496127/