Agua Azul
1994
Carlos Jacanamijoy

Cierras los ojos. ¿Qué ves? Tú respuesta inmediata es negro. Te esfuerzas más y te enfocas en lo que ves o no estás viendo. De pronto ves otros colores: figuras abstractas grises, pincelados azules, unos círculos rojos, una esfera amarilla y todas las luces del cuerpo. Abres los ojos y ves agua azul. Observa. Estás dentro de la selva acorralado de matices de verde y de un paisaje infinito que conoces desde que eres pequeño. Realmente no es verde porque es de noche, pero tú logras distinguir los objetos como si fuera de día. Es un paisaje que te han enseñado a observar y a conservar desde que naciste. Tu familia lo conoce igual de bien que tú, ya que también ha vivido toda su vida rodeada de esas mismas pinceladas verdes. ¿Cómo te sientes?
Caminas a través de la selva. En tu camino, te encuentras con abstracciones artísticas que brotan de la misma selva. Texturas vivas que representan la vitalidad de esta naturaleza. Sigues avanzando. Cada forma abstracta que ves es una invitación a descubrir nuevamente el mundo que tienes impregnado dentro de tu existencia. Avanzas aún más. Sientes una combinación de asombro y reflexión, como si hubieras descubierto un nuevo lenguaje que comunica tu esencia. Sientes la necesidad de compartir todo eso que conoces y la forma en que observas con tu cultura y todas las demás. Necesitas transmitir la armonía que sientes con la naturaleza. cierras los ojos.